
Si en algo no se parece la guerra fría es a las películas de James Bond. Uno de los fenómenos culturales del siglo XX, el agente secreto molón, intrepido y arrebatador poco o nada tiene que ver con los espías que surgieron del frio. La Guerra Fría es la guerra de los espias… y de las cloacas del estado. Fondos reservados que financiaban operaciones contra el otro bando apoyándose en lo peor de lo peor o vulneraciones flagrantes de los más elementales derechos humanos. No, la Guerra Fría no se hacía con una mujer hermosa entre los brazos mientras se apuraba el enesimo dry martini.
Billy Wilder en su divertidisima One, Two, Three ofrece su particular visión de la guerra fría, y de la guerra sucia. Un cínico dirigente de la Coca Cola prepara una trampa plagando de pruebas circunstanciales la moto del pobre Otto, un joven comunista de la Alemania Oriental. Otto se vera torturado al más puro estilo “Mortadelo y Filemón” un disco de moda en los EEUU puesto una y otra vez hasta conseguir doblegar la voluntad de Otto y lograr la confesión de lo que no había hecho. Supongo que el tandem Wilder-Diamond escucharon la canción Itsy Bitsy Teenie Weenie Yellow Polka-Dot Bikini en emisoras comerciales hasta la nausea. Algo así como nos sentimos nosotros con los hits musicales del momento.
La verdad es que ambos bandos contaban con un arsenal formidable para esta forma de la guerra sucia ¿alguién se imagina una sesión continua de trololo tras trololo? Aquí se puso de moda hace un par de años, misterios de la humanidad. Pero si los servicios secretos, la CIA, la hubiera conocido no dudo que la habría utilizado sin ningún tipo de consideración ni de piedad por el desdichado.
Ya sé que está saliendo una entrada bastante perturbadora, es lo que tiene entrar en las cloacas del estado. afortunadamente la guerra sucia en el Twilight Struggle está presente en forma de cartas, como la de Iran Contra Scandal, o Junta, o Colonial Rear Guards o Purgue, entre otras. Perfectamente integrada en la mecánica de juego sin que haga falta escuchar nada parecido para poder jugar y acercarse a lo que fue la Guerra Fría.
Y nada más por hoy, os dejo, para los más insensatos con Itsy Bitsy Teenie Weenie Yellow Polka-Dot Bikini en su versión comercial.
Ah, y el que no ha visto One, Two, Three (Uno, dos, tres ¿a qué está esperando?)




