
En la Guerra Fría ningún bando jugó limpio, pero no quisiera ser un sucio traidor sin rendir homenaje en esta sección de Interrogatorios al maestro que me enseñó los placeres y secretos de Twilight Struggle. Hablo de Canales, mi sensei, el contrincante con el que más disfruto jugando a este juego, y con el que puedo pasarme horas comentando la partida cuando ha acabado. Canales es un jugón de “culo duro” (como le gusta decir), usuario de La BSK y BGG, cuyas opiniones siempre sigo de cerca por cómo las argumenta. Junto con el Twilight Struggle, su otro amor es el Age of Steam, pasión que algún día espero conseguir que desemboque en los 18XX. Sin más divagaciones lisonjeras, doy paso a las respuestas del maestro.

El Sensei Canales (izquierda) enseñando a su pupilo Cartesius (derecha) la importancia para el ruso de bajar el DEFCON a 2
¿Desde cuando conoces el Twilight Struggle? ¿Cómo lo conocistes?
La primera vez que lo vi fue en el 2007. El año anterior había retomado la afición por los juegos, que había abandonado casi diez años antes al comenzar los estudios universitarios. Buscando información sobre el Alhambra y el Bang! encontré un sitio fantástico llamado Boardgamegeek (BGG).
Sin embargo, había un juego que me llamó tanto la atención que me hice con una copia a pesar de estar descatalogado: Hannibal: Rome vs Carthage. Su mecánica de cartas de eventos y operaciones me parecía el no va más. Por desgracia, a mi único rival potencial por entonces lo que le gustaba era la historia contemporánea… así que para que jugara conmigo me compré un Twilight Struggle. Tenía que ser bueno a la fuerza: ¡estaba en el puesto 8 del ránking!
Cuando lo abrí, fue una decepción total. A diferencia del Hannibal, los materiales eran muy austeros y el mapa, de cartón. Lo peor de todo es que poco después mi rival tuvo que mudarse de ciudad y de repente me quedé sin nadie para jugarlo. Al cabo de un año de acumular polvo en la estantería, se lo vendí a un chico de la BSK, sin haberlo jugado ni una sola vez.
¿Lo tienes? ¿Qué edición?
Sí. En el año 2009, GMT anunció una nueva edición con mejores componentes y no pude resistirme porque ahora jugaba de forma esporádica en el tristemente desaparecido Laberinto de Madrid y confiaba en que allí viera mesa.
¿Cuántas partidas habrás jugado?
Alrededor de 100. En vivo habré jugado unas 25-30, y el resto por Vassal. El módulo realiza de forma automática todas las tareas de gestión, con lo que las partidas duran entre una y tres horas.
¿Podrías resumir en una frase (o dos) el juego?
Si hablo con alguien ajeno al mundo de los juegos: un juego de tablero que simula la guerra fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética.
Si hablo con un “jugón”: uno de los mejores juegos que existen para dos, con mayorías y motor de cartas.
Si hablo de sensaciones: un juego épico que reproduce de forma asombrosa un periodo de la historia caracterizado por la tensión y la paranoia.
¿Qué esperas de la nueva edición del Twilight Struggle en castellano?
Objetivamente no espero nada, ya que no formo parte de su público objetivo: es un juego que ya tengo (y más que amortizado, por cierto) y dudo que me compre su versión al castellano. Sin embargo, conozco a personas que no lo juegan por su desconocimiento del inglés, así que me alegro mucho por la iniciativa. Ojalá sea un rotundo éxito y que mucha gente pueda disfrutar de este gran juego.
Antes de conocerlo, ¿te interesaba la guerra fría? ¿Y ahora?
Lo cierto es que el tema no me llamaba en absoluto. Ahora soy capaz de relacionar cada carta con el hecho histórico en el que se inspira, o el porqué de las reglas de adyacencia al colocar influencia. En ese sentido, se puede decir que es muy didáctico.
¿Qué es lo que más te gusta del juego? ¿Y lo que menos?
Es difícil nombrar una sola cosa porque el juego es una maravillosa combinación de elementos. Ante todo, mencionaría su “rejugabilidad”: no hay dos partidas iguales.En segundo lugar, la “tensión”: no basta con gestionar la mano, tienes que responder a los movimientos de tu contrincante, y además nunca sabes cuándo van a aparecer las malditas cartas de puntuación. En tercer lugar, “curva de aprendizaje”: en las primeras partidas todas las manos te parecen malas, pero poco a poco aprendes a neutralizarlas y, cuanto más experimentados son los jugadores, más se disfrutan las partidas, que se convierten en una danza de trampas, fintas y engaños.
Lo que menos me gusta del juego es que hay algunas partidas donde las manos de uno y otro jugador son muy desiguales, lo que deja vendido a uno de los dos. Es un problema inevitable, ya que todos los juegos de cartas tienen ese factor de aleatoriedad. Al menos esas partidas suelen ser rápidas y siempre queda la opción de jugar la revancha acto seguido.
¿Con quién prefieres jugar, los yanquis o los soviets? ¿Por qué?
Con los estadounidenses. A diferencia de los soviéticos, que recurren a la fuerza bruta, los americanos son mucho más sutiles. Además, sus cartas son muy situacionales: la mayoría de las veces no servirán para nada, pero jugadas en el momento adecuado serán devastadoras. Por último, el americano suele jugar con la vista en el largo plazo, así que una victoria con ellos siempre resulta más satisfactoria.
Ahora bien, en una partida de iniciación prefiero llevar a los soviéticos. Así puedo enseñar la importancia de controlar el DEFCON y con una buena mano la partida no se alarga.
¿Jugar en vivo, o en la red?
Depende. Con buenos amigos (como Cartesius) y tiempo por delante, mejor en vivo. Pero para quitarse el mono, nada como una partidita por Internet.
¿Cuál es tu carta preferida?
Qué difícil, ¡todas tienen su utilidad! Diría que la que más me gusta es la doctrina Truman, una carta mediocre pero con gran potencial. Como opción B, la tríada CIA, Duck & Cover y Grain Sales: obligar al ruso a bajar el DEFCON a 1 es mi forma favorita de ganar una partida.
¿Y cuál es tu evento o personaje preferido de la guerra fría?
Mijail Gorbachov, por ver más allá e intentar hacer lo mejor para su país (reformas, apertura), aunque sus medidas fueran muy impopulares.
Recomiéndanos un libro, película o canción que hable de la guerra fría.
Sigo siendo un gran desconocedor de la época, pero lo primero que se me viene a la cabeza al hablar de guerra fría es “Teléfono rojo: volamos a Moscú”. Una película fantástica.
Cuenta aquí lo que quieras.
Podéis quemarme en la hoguera, pero el Twilight Struggle no es ni será jamás un wargame, jeje.
Y por último, tu imagen o foto de la guerra fría.
Serían dos: una, el hongo nuclear. Es una imagen aterradora, símbolo de la capacidad autodestructiva del ser humano.
La otra, la famosa imagen del hombre frente a la columna de tanques en Tiananmen: el individuo frente al sistema.





